Raíz meniscal: rotura, diagnóstico y reinserción

Cirugía artroscópica de rodilla en Gijón

La raíz meniscal es el anclaje del menisco a la tibia. Cuando se rompe, ese punto de sujeción se arranca y el menisco deja de distribuir adecuadamente la carga sobre el cartílago, lo que provoca dolor y un deterioro acelerado de la rodilla.

Icono de cronómetro: duración de la operación

30 min

Reinserción aislada

Icono de escudo: fase crítica de protección

78 %

Sin prótesis a 10 años

Icono de corredor: vuelta al impacto y al deporte

3 - 4 meses

Vuelta al impacto

Este artículo está pensado para pacientes a quienes se les ha diagnosticado una rotura de la raíz meniscal o que presentan dolor de rodilla tras un gesto en cuclillas y quieren saber qué les ocurre. Aquí explico, a partir de la evidencia científica y de mi experiencia como traumatólogo en el Hospital Begoña de Gijón, qué es esta lesión, por qué es más importante de lo que parece, qué tipos de rotura existen, cómo se diagnostica y cuándo conviene tratarla mediante una reinserción artroscópica. También encontrará qué esperar durante la recuperación y las respuestas a las dudas más frecuentes.

La rotura de la raíz meniscal no se comporta como las demás roturas del menisco. Requiere un tratamiento específico para evitar daños irreversibles en el cartílago y en la función de la rodilla, por lo que conviene diagnosticarla y tratarla a tiempo.

¿Qué es la raíz meniscal?

Cada rodilla tiene dos meniscos, el medial y el lateral, y cada uno se ancla a la tibia por sus dos extremos, el cuerno anterior y el cuerno posterior. Esos cuatro anclajes son las raíces meniscales.

Gracias a ellas, al apoyar el peso, el menisco se tensa como un aro y distribuye la carga sobre el cartílago. Sin raíz, el menisco no puede cumplir su función.

Raíces meniscales: anclajes de los meniscos medial y lateral a la tibia

¿Por qué una rotura de la raíz meniscal no es una rotura más?

Porque su efecto sobre la rodilla es mucho mayor que el de otras roturas meniscarias. En la mayoría de las roturas, el menisco conserva sus dos anclajes a la tibia y, aunque esté dañado, sigue funcionando parcialmente como un aro.

Las raíces del menisco contribuyen a la estabilidad de la rodilla. Si se arranca una raíz, el aro se rompe. El menisco se desplaza hacia el exterior de la articulación, lo que en la resonancia magnética se observa como “extrusión”, y deja de proteger el cartílago. Una rotura de la raíz meniscal equivale, funcionalmente, a una meniscectomía total. Esto ocasiona que el cartílago se desgaste más deprisa, con la consiguiente aparición de artrosis.

Esto se ha medido en el laboratorio. En un estudio biomecánico, la rotura de la raíz posterior del menisco interno aumentó la presión máxima sobre el cartílago en aproximadamente un 25 %, un efecto similar al de extirpar el menisco por completo. Al reinsertar la raíz, la presión volvió a valores normales. En otras palabras, la lesión no solo daña el menisco, sino que también altera la distribución del peso en la rodilla, y la reinserción devuelve esa distribución a su estado habitual.

Esto también se refleja en los pacientes. Con los años, ese desgaste puede derivar en artrosis y en la necesidad de una prótesis de rodilla. En un seguimiento de más de diez años, solo el 22 % de los pacientes con la raíz reparada terminó necesitando una prótesis, frente al 56 % de los tratados con meniscectomía, es decir, la retirada de la parte dañada del menisco.

Por eso, la rotura de la raíz se trata de manera distinta del resto. Los datos apuntan a que reinsertar el anclaje protege mejor el cartílago que retirar el menisco, y a que cuanto antes se diagnostique, más posibilidades hay de evitar el daño.

Tipos de rotura de raíz meniscal

La raíz del menisco puede romperse en situaciones muy diversas, dependiendo de la raíz afectada y del paciente.

  • Rotura de la raíz posterior del menisco interno. Es la más frecuente. Suele aparecer a partir de los 50 años, sobre un menisco ya desgastado, y a menudo tras un gesto sencillo como agacharse o levantarse de cuclillas. Muchos pacientes notan un chasquido y un dolor agudo en la parte posterior e interna de la rodilla.

    Para describir la forma de estas roturas de la raíz posterior se utiliza la clasificación de LaPrade, que las agrupa en cinco tipos según su patrón. El más frecuente es el tipo 2, un desgarro radial completo muy cerca del anclaje.

Clasificación de LaPrade de las roturas de la raíz meniscal en cinco tipos
LaPrade et al. Meniscal root tears: a classification system based on tear morphology. Am J Sports Med. 2015 Feb;43(2):363-9. doi: 10.1177/0363546514559684. Epub 2014 Dec 1. PMID: 25451789.
  • Rotura de la raíz del menisco externo. Es más propia de pacientes jóvenes y deportistas, y suele ocurrir junto con una rotura del ligamento cruzado anterior.

Síntomas y diagnóstico de la rotura de la raíz meniscal

El dolor de una rotura de raíz puede confundirse con el de una rotura meniscal común o con una artrosis incipiente. Lo habitual es que aparezca de forma brusca tras un gesto en flexión, como agacharse o levantarse de cuclillas, a veces con un chasquido, y que se note sobre todo en la parte posterior de la rodilla.

Ante este cuadro, exploro la rodilla, prestando atención a su cara posterior, y solicito una resonancia magnética.

¿Qué busco en la resonancia?

  • El defecto en el punto de anclaje. Se conoce como “ghost sign” o “signo del fantasma” porque la inserción de la raíz queda vacía.

  • La extrusión del menisco. El menisco sale hacia fuera de la articulación porque ha perdido su anclaje.

  • El edema óseo en la tibia. Aparece en la zona donde se inserta la raíz e indica que ese punto está sometido a una sobrecarga.

Una resonancia normal no siempre descarta la lesión

Las roturas de raíz no siempre se detectan ni se mencionan en el informe, especialmente las del menisco externo. La raíz es una estructura pequeña y el signo que la delata puede ser sutil. Si el informe no menciona las raíces, no significa que estén sanas.

Por eso importa que quien revise la imagen busque las raíces de forma específica, y por eso la exploración en consulta pesa tanto como la imagen. Si la historia y la exploración sugieren una rotura de raíz, la sospecha se mantiene aunque la resonancia no la muestre con claridad.

Esto es especialmente relevante en las roturas asociadas a una lesión del ligamento cruzado anterior. En esos casos, siempre reviso las raíces durante la artroscopia, porque algunas pasan desapercibidas en las pruebas de imagen.

Tratamiento: reinserción de la raíz meniscal

En una rotura de raíz, extirpar el menisco no resuelve el problema porque el tejido que queda sigue sin poder repartir la carga. Por eso, cuando el cartílago aún está en buen estado, la reparación quirúrgica es el tratamiento de elección. El tratamiento conservador queda reservado para pacientes con pocos síntomas y con artrosis ya instaurada.

¿Cómo es la cirugía?

La reinserción se realiza por artroscopia, una técnica mínimamente invasiva a través de pequeñas incisiones:

La reinserción se realiza mediante artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que emplea pequeñas incisiones. La raíz se vuelve a fijar a la tibia a través de un túnel óseo, en cuatro pasos:

  1. Preparo el punto de anclaje original de la raíz en la tibia.
  2. Hago un pequeño túnel en la tibia y dejo en su interior un hilo transportador.
  3. Paso varios hilos de sutura de alta resistencia a través de la raíz arrancada y, con ayuda del hilo transportador, los hago salir por el otro extremo del túnel.
  4. Fijo los hilos al hueso mediante un implante para que la raíz recupere su posición anatómica.

La reinserción de la raíz meniscal es una de las técnicas que he introducido en Ibermutua Asturiana. La enseño como profesor en cursos prácticos de artroscopia de rodilla, junto con la sutura meniscal, la reparación de la rampa, la reparación y reconstrucción del ligamento cruzado anterior y el trasplante condral autólogo con cartílago triturado.

¿Qué se hace si hay un asa de cubo asociada?

Algunas roturas de la raíz se acompañan de un asa de cubo, un fragmento grande del menisco que se desplaza hacia el centro de la articulación y puede bloquearla. Es el tipo 3 de la clasificación de LaPrade. En estos casos, además de reinsertar la raíz, reparo el asa de cubo siempre que sea posible. Si no se puede reparar, realizo una meniscectomía selectiva, es decir, retiro solo la parte del menisco que no tiene arreglo.

¿Qué pasa si la pierna tiene un eje en varo?

Cuando la pierna presenta un eje en varo, el peso se concentra en el compartimento interno de la rodilla. Si la osteotomía tibial alta está indicada, la realizo siempre en la misma cirugía que la reinserción, para descargar esa zona y proteger tanto la reparación como el cartílago.

¿Y si hay una lesión del cartílago?

Con frecuencia, además de la rotura de la raíz meniscal, se observa una lesión de cartílago en la rodilla. Cuando esa lesión puede tratarse con cartílago autólogo triturado, lo asocio a la reinserción. Esta técnica consiste en tomar pequeños fragmentos de cartílago sano del propio paciente, mezclarlos con plasma rico en plaquetas (PRP) y aplicarlos sobre la zona dañada para favorecer la regeneración del tejido. Está indicada en lesiones focales de grado III o IV, es decir, defectos localizados en los que el cartílago está dañado en profundidad.

¿Cuándo no está indicada la cirugía?

La reinserción busca proteger el cartílago, así que necesita que haya cartílago que proteger. En rodillas con artrosis avanzada, los resultados son peores y la reparación de la raíz meniscal pierde sentido.

Recuperación tras la reinserción

La raíz meniscal necesita tiempo para cicatrizar en el hueso, y las primeras semanas son las más delicadas. Durante este periodo se protege la reparación para que cicatrice sin tensión. La recuperación se divide en tres fases:

  • Primeras 4 a 6 semanas. No se apoya el peso de la pierna y se camina con muletas. La flexión de la rodilla se limita a 90 grados durante las seis primeras semanas.

  • A partir de las 6 semanas. Se inicia el apoyo de forma progresiva y se incorporan actividades de bajo impacto, como la bicicleta y la natación, junto con el trabajo de fuerza.

  • A partir de los 3 meses. Se retoman poco a poco las actividades de impacto, siempre que la evolución sea satisfactoria.

La fisioterapia postoperatoria es clave para recuperar la movilidad y la fuerza. Se recomienda iniciar la rehabilitación entre los 10 y los 15 días tras la cirugía, aunque el paciente debe realizar ejercicios en casa desde el primer día.

Durante los primeros meses conviene evitar las sentadillas profundas y las posturas en cuclillas, que son las que más tensión ponen sobre la raíz.

Preguntas frecuentes

No. La raíz meniscal no vuelve a anclarse al hueso por sí sola. El tratamiento conservador puede aliviar el dolor en algunos casos, pero no corrige el problema mecánico, por lo que el desgaste del cartílago suele continuar. Se reserva para pacientes con pocos síntomas o con artrosis ya establecida.

No exactamente. En una rotura del cuerno posterior, se daña el tejido meniscal, pero su anclaje a la tibia permanece intacto. En la rotura de la raíz, en cambio, ese anclaje se desprende del hueso. Por eso las consecuencias para la rodilla son mucho mayores en la segunda.

Una reinserción aislada dura aproximadamente media hora. Si en la misma intervención se trata otra lesión, como una rotura del ligamento cruzado anterior, una osteotomía o una lesión de cartílago, el tiempo de la intervención se prolonga.

En la mayoría de los casos, sí, aunque de forma progresiva. Las actividades de impacto se retoman poco a poco a partir de los tres meses, siempre que la evolución sea satisfactoria. El ritmo depende del deporte y del estado del cartílago.

Pida cita

Si le han diagnosticado una rotura de la raíz meniscal o tiene dolor de rodilla tras un gesto en cuclillas, puedo valorar su caso en mi consulta de traumatología y medicina deportiva del Hospital Begoña de Gijón. Paso consulta los jueves por la tarde. Llame al 985 36 77 11 y pida una cita conmigo.

Referencias

  1. LaPrade CM, James EW, Cram TR, Feagin JA, Engebretsen L, LaPrade RF. Meniscal root tears: a classification system based on tear morphology. Am J Sports Med. 2015 Feb;43(2):363-9. doi: 10.1177/0363546514559684. Epub 2014 Dec 1. PMID: 25451789.
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