Fractura de rótula y de meseta tibial: tratamiento y recuperación

Cirugía artroscópica de rodilla en Gijón

Esta página está pensada para pacientes que se han fracturado la rótula (también llamada patela) o la meseta tibial, y para sus familiares, que quieren entender qué tratamiento necesita la fractura y cuánto tarda la recuperación. En ella le explico, con los estudios más recientes y mi experiencia como traumatólogo en el Hospital Begoña de Gijón, cómo manejo estas fracturas de rodilla y qué resultados cabe esperar.

Fracturas de rodilla: dos lesiones distintas

La meseta tibial y la rótula forman parte de la articulación de la rodilla y, en ambos casos, la fractura suele afectar al cartílago articular. Si la superficie de la articulación no queda bien colocada al consolidar, el cartílago se desgasta antes y puede producirse una artrosis postraumática. Por eso, en ambas fracturas el tratamiento busca restaurar la superficie articular y permitir que la rodilla recupere el movimiento cuanto antes. En la meseta tibial, además, es esencial recuperar el eje de la pierna y la estabilidad de la rodilla; en la rótula, recuperar la capacidad de estirar la rodilla con fuerza.

Pero son lesiones distintas, con mecanismos, tratamientos y complicaciones diferentes, y por eso las explico por separado.

Fractura de meseta tibial

La meseta tibial es la parte superior de la tibia, la superficie sobre la que apoya el fémur. Tiene dos partes, la interna y la externa, y sobre cada una se sitúa un menisco.

¿Cómo se produce una fractura de meseta tibial?

La fractura de meseta tibial se produce cuando el fémur golpea con fuerza la tibia. En adultos jóvenes y de mediana edad suele ocurrir por traumatismos de alta energía, como accidentes de tráfico, de moto o caídas desde altura, y también en deportes como el esquí. La osteoporosis incrementa el riesgo de fractura de rodilla, por lo que en personas mayores, con un hueso más frágil, puede producirse con una caída simple.

Síntomas y diagnóstico

Las radiografías confirman la fractura, pero para planificar el tratamiento solicito además una tomografía (TAC), que muestra con detalle cuántos fragmentos hay y cuánto se ha hundido la superficie articular. La resonancia magnética permite valorar las lesiones asociadas del menisco y de los ligamentos, que son frecuentes en este tipo de fractura.

Tratamiento de la fractura de meseta tibial

Las fracturas con un desplazamiento mínimo pueden tratarse sin cirugía, con una rodillera y descarga de la pierna durante varias semanas. Como el tiempo de inmovilización es prolongado, en general prefiero operarlas.

Cuando la superficie articular está hundida o desplazada, la alineación de la pierna se altera o la rodilla pierde estabilidad, la indicación es quirúrgica. La operación consiste en la reducción de la fractura, es decir, recolocar los fragmentos y levantar la superficie hundida, y su fijación. Durante la cirugía uso la artroscopia para valorar el cartílago, los meniscos y los ligamentos cruzados, y planificar el tratamiento de las lesiones asociadas.

Elijo la fijación según la parte de la meseta que esté rota: el lado externo, el interno o la parte posterior. Cuando la fractura afecta solo al lado externo y no se extiende a la zona del hueso situada justo debajo de la superficie articular, la fijo con tornillos. Si se extiende a esa zona, o si afecta al lado interno o a la parte posterior, utilizo placas. En las fracturas complejas puede ser necesario colocar más de una placa.

Resultados tras una fractura de meseta tibial

Cerca del 70 % de los pacientes vuelve a hacer deporte tras una fractura de meseta tibial, y alrededor del 60 % recupera su nivel previo. En las fracturas tratadas con ayuda de artroscopia, la vuelta al deporte llega al 83 %.

A largo plazo, el riesgo principal es la artrosis. Alrededor del 5 % de los pacientes acaba necesitando una prótesis de rodilla, sobre todo durante los primeros 5 años.

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Hospital Begoña · Pablo Iglesias 92, Gijón

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Fractura de rótula

La rótula es el hueso que hay en la parte delantera de la rodilla, dentro del tendón del cuádriceps. Funciona como una polea: aumenta la fuerza del músculo cuádriceps para extender la rodilla.

¿Cómo se produce una fractura de rótula?

La fractura de rótula puede producirse por un golpe directo, como una caída sobre la rodilla, un impacto en deportes de contacto como el fútbol o el rugby, o un golpe contra el salpicadero en un accidente de tráfico. También puede producirse por una contracción brusca del cuádriceps con la rodilla doblada, que arranca o parte la rótula. En muchos casos intervienen los dos mecanismos a la vez.

Síntomas y diagnóstico de la fractura de rótula

Los síntomas más habituales son:

Las radiografías confirman la fractura y muestran cuánto se han separado los fragmentos. Para planificar el tratamiento suelo solicitar además un TAC, que muestra con más detalle los fragmentos y la superficie articular.

Tratamiento de la fractura de rótula

Las fracturas de rótula sin desplazamiento y con el mecanismo extensor intacto pueden tratarse sin cirugía, con una inmovilización corta con férula o rodillera en extensión y una movilidad progresiva.

Cuando los fragmentos están separados, la superficie articular tiene un escalón o el mecanismo extensor está roto, opero la fractura. Habitualmente la fijo con dos tornillos y un cerclaje con cinta de alta resistencia, y en las fracturas conminutas utilizo placas específicas para la rótula. El cerclaje con cinta, en lugar de alambre metálico, se asocia a menos complicaciones y menos reintervenciones.

Complicaciones de la cirugía de rótula

La complicación más frecuente tras operar una fractura de rótula es la molestia por el material metálico, que está justo debajo de la piel. Una revisión sistemática con más de 5.600 pacientes encontró que casi el 30 % necesitaba una nueva cirugía para retirar el material por molestias. El fallo de la fijación ocurrió en el 5 % de los pacientes, la infección en el 3 % y la falta de consolidación en menos del 2 %.

Recuperación tras una fractura de rodilla

En ambos tipos de fractura, la recuperación empieza pronto. Una rodilla inmovilizada durante demasiado tiempo pierde movimiento y desarrolla rigidez. Por eso, la fisioterapia comienza en los primeros días y la rodilla puede moverse desde el principio, con un programa de ejercicios adaptado a cada fractura y a cada fijación. El objetivo de las primeras semanas es recuperar la flexión y la extensión, controlar la inflamación y el dolor, y activar el cuádriceps, mientras el hueso consolida.

Fractura de meseta tibial

La pierna no puede soportar el peso entre 6 y 12 semanas, según el tipo de fractura, para que la superficie articular no se hunda de nuevo, y hay que caminar con muletas. La vuelta al trabajo es posible a partir de las 12 semanas y la vuelta al deporte a partir de los 6 meses.

Fractura de rótula

A los 10-15 días, permito empezar a apoyar la pierna con la rodilla en extensión. La vuelta al trabajo es posible a las 8-10 semanas y la vuelta al deporte es progresiva a partir de los 3 meses.

Como en el resto de lesiones de rodilla, no doy el alta deportiva por calendario, sino cuando la fuerza y las pruebas funcionales lo permiten.

Preguntas frecuentes

La consolidación del hueso suele tardar entre seis y doce semanas. El plazo total de recuperación depende además de si se trata solo de la fractura o hay también lesiones asociadas del menisco, el cartílago o los ligamentos. La recuperación completa de la fuerza y la función lleva más tiempo, y la vuelta al deporte es posible a partir de los 6 meses.

Depende de la fractura. Si el mecanismo extensor está intacto, a veces se puede apoyar con la rodilla en extensión. Si no se puede levantar la pierna estirada, la fractura suele requerir cirugía. Luego de la cirugía, el apoyo se autoriza a los 10-15 días.

No siempre, pero es frecuente. La intolerancia al material es habitual con cualquier técnica, y es muy común retirarlo una vez consolidada la fractura.

Puede hacerlo. Por eso es tan importante reconstruir bien la superficie articular, recuperar el eje de la pierna y devolver la estabilidad a la rodilla. Alrededor del 5 % de los pacientes acaba necesitando una prótesis de rodilla.

En parte. El entrenamiento de fuerza, equilibrio y control del movimiento reduce las lesiones de rodilla en los deportistas, especialmente las de los ligamentos. Las fracturas de meseta tibial y de rótula suelen deberse a traumatismos de alta energía o a golpes directos, y son más difíciles de evitar.

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Si se ha fracturado la meseta tibial o la rótula, o quiere una segunda opinión sobre su tratamiento, puedo valorar su caso en mi consulta de traumatología y medicina deportiva del Hospital Begoña de Gijón. Si la fractura es reciente, acuda primero a urgencias. Paso consulta los jueves por la tarde. Escríbame por WhatsApp y pida una cita conmigo.

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