Cartílago de rodilla: AutoCart y mosaicoplastia

Cirugía artroscópica de rodilla en Gijón

Esta página está pensada para pacientes a quienes se les ha diagnosticado una lesión del cartílago de la rodilla, también llamada lesión condral, y para quienes han oído hablar de la mosaicoplastia o del cartílago triturado y quieren entender en qué consisten antes de venir a consulta. En ella le explico, con los estudios más recientes y mi experiencia como traumatólogo en el Hospital Begoña de Gijón, cuándo se puede reparar el cartílago y qué técnica utilizo en cada caso.

¿Qué es el cartílago articular y por qué no se regenera?

El cartílago articular es la capa lisa que recubre los extremos de los huesos en una articulación y está formado por colágeno tipo II. En la rodilla cubre el fémur, la tibia y la rótula. Su función es distribuir las cargas y permitir que la rodilla se mueva casi sin fricción.

El problema es que el cartílago no tiene vasos sanguíneos. Sus células, los condrocitos, apenas pueden multiplicarse. Una lesión del cartílago articular tiene una capacidad de cicatrización casi nula por sí sola. Con el tiempo, un defecto no tratado puede expandirse, profundizarse, desgastar la superficie ósea y favorecer la artrosis.

Causas de las lesiones del cartílago articular

Las lesiones condrales pueden ser traumáticas o degenerativas.

  • Traumáticas: pueden deberse a un golpe directo en la rodilla, a una caída, a una luxación de rótula o a un giro brusco que rompe un ligamento, como el cruzado anterior, o el menisco. En ese momento el cartílago recibe un impacto o un movimiento de torsión que puede dejar una zona dañada. A veces se desprende un fragmento de cartílago, o de cartílago y hueso, que queda suelto dentro de la articulación como cuerpo libre. Por eso el cartílago se lesiona con frecuencia junto a otras estructuras, y conviene valorarlo siempre que haya una lesión importante de rodilla.
  • Degenerativas: el cartílago se desgasta poco a poco porque se le impone una carga mayor de la que puede soportar. Ocurre cuando falta el menisco, que distribuye el peso dentro de la rodilla, por estar roto o haber sido extirpado; cuando la rodilla es inestable y se mueve más de lo normal, por ejemplo, tras una rotura de ligamento sin tratar; o cuando el eje de la pierna está desviado en varo o en valgo y una parte de la articulación soporta más peso que el resto. Suele manifestarse de forma gradual, a veces mucho tiempo después de la lesión inicial.

Hay además dos cuadros menos frecuentes que afectan sobre todo a pacientes jóvenes:

  • Osteocondritis disecante: un fragmento del cartílago y del hueso que tiene debajo pierde riego y puede acabar soltándose. Al principio, da un dolor vago con el deporte que suele atribuirse a una sobrecarga, y por eso se diagnostica con frecuencia tarde.
  • Condromalacia rotuliana: reblandecimiento del cartílago de la rótula, que se manifiesta como dolor en la parte delantera de la rodilla al bajar escaleras o al permanecer mucho rato sentado. No siempre indica un daño grave, pero si el dolor persiste conviene valorarlo.

Los síntomas más habituales son:

Diagnóstico de una lesión condral de rodilla

En la consulta hago una exploración completa de la rodilla. Con el paciente de pie, observo el eje de la pierna para detectar varo o valgo y cómo camina. Compruebo si hay líquido en la articulación y busco los puntos dolorosos en los cóndilos femorales, la tibia y la rótula. Exploro el rango de movimiento, los crujidos y el desplazamiento de la rótula al doblar y al estirar la rodilla. Valoro también la estabilidad de los ligamentos, con maniobras como el test de Lachman, y realizo las maniobras de menisco. Así detecto las lesiones asociadas que a menudo acompañan al cartílago: inestabilidad de ligamentos, roturas de menisco y alteraciones de la rótula o del eje de la pierna.

La resonancia magnética muestra la localización, el tamaño y la profundidad de la lesión, ayuda a valorar el nivel de daño y si existe fragmentación del cartílago, permite ver si está afectado el hueso subyacente y detecta posibles fragmentos libres dentro de la articulación y lesiones asociadas del menisco o de los ligamentos. Las radiografías en carga me permiten descartar la artrosis y medir el eje.

Las lesiones se clasifican por grados según su profundidad, con la escala ICRS (International Cartilage Regeneration & Joint Preservation Society): desde un simple reblandecimiento o fisuras superficiales (grado 1), pasando por lesiones que afectan a menos de la mitad del espesor del cartílago (grado 2) y a más de la mitad, hasta casi llegar al hueso (grado 3), hasta las que atraviesan el cartílago y llegan al hueso (grado 4). La cirugía se plantea, sobre todo, en las lesiones de grado 3 y 4 sintomáticas.

Grados de la clasificación ICRS de las lesiones del cartílago de la rodilla

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Hospital Begoña · Pablo Iglesias 92, Gijón

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¿Cómo tratar una lesión del cartílago articular de la rodilla?

No todas las lesiones del cartílago requieren cirugía. Las lesiones pequeñas o que dan pocos síntomas se pueden manejar al principio de forma conservadora e individualizada, con ejercicios de fortalecimiento muscular, control del peso y, en algunos casos, infiltraciones de ácido hialurónico o de plasma rico en plaquetas (PRP).

Planteo la cirugía cuando la lesión es focal, es decir, una zona concreta de cartílago dañado en una rodilla por lo demás sana y que produce dolor o inflamación que limitan la vida diaria, el trabajo o el deporte. Tener más de una lesión focal no descarta la cirugía: con el cartílago autólogo triturado puedo tratar varias y con la mosaicoplastia también es posible, según el tamaño total de las lesiones. En una rodilla con artrosis generalizada, estas técnicas no están indicadas. Su objetivo es actuar a tiempo sobre lesiones localizadas para frenar el deterioro y evitar, en algunos casos, procedimientos más invasivos, no tratar un desgaste difuso de toda la articulación.

Hoy en día contamos con varias opciones de tratamiento para reparar el cartílago. Las microfracturas estimulan la formación de fibrocartílago en lesiones focalizadas y las utilizo en lesiones focales profundas pero pequeñas, de menos de 1 cm². Por encima de ese tamaño utilizo el cartílago autólogo triturado o la mosaicoplastia.

Cartílago autólogo triturado: reparación en un solo tiempo

El cartílago autólogo triturado, también conocido como AutoCart o minced cartilage, es una técnica de regeneración del cartílago que emplea el propio cartílago del paciente. Se realiza en una sola cirugía, ya sea por artroscopia o por mini-open (a través de una pequeña incisión, aunque rara vez me encuentro en la necesidad de abrir) y está indicada en lesiones focales mayores a 1 cm², aunque los mejores resultados son en lesiones menores a 6 cm².

¿Cómo realizo el procedimiento?

Primero confirmo la lesión y trato las lesiones asociadas. Después preparo el defecto: retiro el cartílago dañado hasta dejar una superficie estable, y así valoro mejor el alcance de la lesión. El cartílago que retiro de los bordes no se tira: lo corto en fragmentos muy pequeños con el instrumental de la artroscopia y lo recojo con un filtro conectado a ese mismo instrumental. Si el defecto es mayor que la cantidad de cartílago que puedo recoger de los bordes, tomo más de zonas de la articulación que no soportan carga, algo que rara vez es necesario.

Esos fragmentos se mezclan con PRP del propio paciente. Con la articulación seca, coloco la mezcla sobre el defecto y añado trombina, que forma un gel de fibrina que la mantiene en su sitio.

La idea es sencilla: los fragmentos pequeños de cartílago contienen condrocitos vivos, que pueden salir de la matriz y formar un tejido de reparación que rellena el defecto.

¿Y si la lesión afecta también al hueso?

La técnica también se puede utilizar en lesiones osteocondrales, en las que el daño llega al hueso que hay debajo del cartílago. En ese caso se toma hueso esponjoso de otra zona del propio paciente, se mezcla con PRP y trombina para que forme fibrina, y se coloca en el fondo del defecto. Encima se coloca el cartílago triturado, preparado como en el procedimiento ya descrito.

¿Qué resultados ofrece?

Es una técnica relativamente reciente, pero los resultados publicados son buenos. Las series disponibles, con decenas de pacientes, lesiones de tamaño pequeño o medio y seguimientos de entre uno y cinco años, coinciden en una mejora clara del dolor y de la función de la rodilla, con pocas complicaciones y reintervenciones. En los estudios que analizaron las resonancias de control, estas muestran un relleno favorable del defecto. Cuando el cartílago autólogo triturado se ha comparado con técnicas más establecidas, como la implantación de condrocitos autólogos sobre matriz (MACI) y la condrogénesis autóloga inducida por matriz (AMIC), no se han observado diferencias significativas a los dos años en el dolor ni en la función.

El MACI es hoy el patrón de oro para las lesiones medianas y grandes, pero requiere dos cirugías: en la primera se toma una pequeña muestra de cartílago, que se cultiva en un laboratorio, y en la segunda se implantan las células cultivadas. La AMIC es otra técnica establecida, que combina microfracturas con una membrana sin células vivas que cubre el defecto. A diferencia de esa membrana, el cartílago autólogo triturado aporta tejido propio del paciente, con condrocitos vivos. Frente al MACI, además, tiene la ventaja de completarse en una sola cirugía al evitar el cultivo celular.

Mi experiencia con el cartílago autólogo triturado

Es la técnica de preservación articular en la que más me he especializado. La he utilizado desde 2022 en más de 100 pacientes, sobre todo en la rodilla, donde es más frecuente este tipo de lesión, y también en el tobillo, el hombro y el codo. No me limito a realizarla: la enseño a otros cirujanos, la investigo en una línea de investigación propia y he presentado los resultados de mi serie en el congreso internacional ISAKOS de 2025 con una serie de trabajadores manuales con lesiones amplias del cartílago del cóndilo femoral de 3,5 cm² en promedio, tratadas con cartílago autólogo triturado. Con un seguimiento medio de más de dos años, hubo un aumento significativo de las valoraciones funcionales y la vuelta al trabajo se produjo, en promedio, a las 18 semanas.

Mosaicoplastia de rodilla: trasplante de cartílago y hueso

La mosaicoplastia, también conocida como OATS (sistema de transferencia de autoinjerto osteocondral) de rodilla es un trasplante autólogo de cartílago y hueso. Consiste en obtener pequeños cilindros de hueso cubiertos de cartílago sano de una zona de la rodilla que soporta poca o ninguna carga y colocarlos a presión en el lugar del defecto, como las piezas de un mosaico.

Su gran ventaja es que el defecto se rellena con cartílago articular sano del propio paciente, junto con su hueso de soporte. Por eso está especialmente indicada cuando la lesión afecta también al hueso que hay debajo, como en algunas osteocondritis disecantes o tras el desprendimiento de un fragmento osteocondral.

Su límite es el tamaño. La cantidad de cartílago sano que se puede obtener sin dañar la zona donante es limitada, y por eso la mosaicoplastia se reserva para lesiones de entre 1 y 4 cm² en total, sumando todas las que haya: por encima de ese tamaño se agotaría la zona donante. Según la localización de la lesión, la realizo por artroscopia o por cirugía abierta, ya que la incongruencia de la superficie puede resultar de pequeñas desnivelaciones entre injertos y, si el ángulo de trabajo no puede garantizarse por artroscopia, es necesario hacer un abordaje pequeño para poder colocarlo de forma precisa. En zonas como la rótula, por ejemplo, no se puede hacer por artroscopia, a diferencia del cartílago autólogo triturado.

¿Qué resultados ofrece la mosaicoplastia?

La mosaicoplastia es una de las técnicas de reparación del cartílago con más años de seguimiento. Una revisión sistemática de 12 estudios y 495 pacientes, con una edad media de 32 años, lesiones de unos 3 cm² de media y un seguimiento medio de 15 años, encontró que la proporción de pacientes que volvía a hacer deporte oscilaba entre el 86 % y el 100 % según el estudio, y que la de pacientes que habían necesitado una prótesis de rodilla al final del seguimiento oscilaba entre el 0 % y el 16 %.

¿Qué técnica elijo en cada caso?

La elección depende del tamaño y la localización de la lesión, de si está afectado el hueso, de la edad y de la actividad del paciente.

  • Microfracturas: en lesiones focales profundas de menos de 1 cm².
  • Cartílago autólogo triturado: en lesiones condrales u osteocondrales de más de 1 cm². Los mejores resultados se obtienen en lesiones de hasta 6 cm². Por encima de ese tamaño puede hacerse, pero los resultados no son tan buenos, aunque los síntomas mejoran respecto a antes de la operación. En las lesiones osteocondrales se combina con injerto de hueso esponjoso.
  • Mosaicoplastia: en lesiones osteocondrales de 1 a 4 cm², porque repone cartílago y hueso a la vez. En esas lesiones, la alternativa es el cartílago autólogo triturado con injerto de hueso esponjoso, y la elección se decide con el paciente en consulta. Si el paciente la prefiere, también puede hacerse en lesiones solo de cartílago de ese tamaño.

Tratar la patología causal: menisco, ligamentos y eje

Una lesión del cartílago suele ir acompañada de otro problema en la rodilla. Si se repara el cartílago y no se corrige lo que lo dañó, la reparación soporta la misma sobrecarga y puede fallar.

Por eso, en la misma cirugía trato también las lesiones asociadas. En la serie que presenté en ISAKOS, más de la mitad de los pacientes tenía además una lesión del menisco y la mitad, una lesión del ligamento cruzado anterior. En esos casos suturé el menisco y reparé o reconstruí el ligamento en la misma intervención. Cuando el eje de la pierna sobrecarga la zona reparada, planteo una osteotomía, un corte del hueso para corregirlo.

Recuperación tras la cirugía de cartílago

La recuperación tras la cirugía de cartílago lleva al menos seis meses hasta volver a correr, saltar o cambiar de dirección, y la fisioterapia postoperatoria es clave para la recuperación. Una cirugía perfecta no sirve de nada sin una rehabilitación exhaustiva, y por eso empieza a los 10 o 15 días de la operación. El objetivo es recuperar la movilidad, controlar la inflamación y activar el cuádriceps. El movimiento suave de la rodilla ayuda a nutrir el cartílago, pero la zona reparada necesita protección frente a la carga durante las primeras semanas, y al principio pueden aparecer dificultades para retomar algunas actividades cotidianas y deportivas.

Todo el proceso es progresivo: la movilidad y el apoyo aumentan poco a poco, y solo cuando se autorizan. Durante las primeras seis semanas el apoyo es parcial y siempre con muletas, y una ortesis articulada limita la flexión a 0-90° para proteger la rodilla mientras el paciente recupera el control del cuádriceps. A partir de las seis semanas se autoriza de forma progresiva la movilidad completa y el apoyo con todo el peso, y se añaden ejercicios de bajo impacto, como la natación, la bicicleta o la elíptica. A partir de las 16 semanas, y también de forma progresiva, llega un impacto suave, como el terreno irregular o el trote suave. Correr, saltar y los cambios de dirección no se permiten antes de los seis meses.

El plan es muy parecido tras el cartílago autólogo triturado y tras la mosaicoplastia. Lo que cambia es lo que el organismo tiene que conseguir: en un caso, el hueso del injerto tiene que consolidar contra el hueso de la rodilla, y en el otro, el cartílago tiene que regenerarse.

Si en la misma cirugía se trata otra lesión, el postoperatorio puede cambiar y los plazos dependen del procedimiento asociado. Por ejemplo, en una rotura radial de menisco no permito apoyar la pierna al principio.

El cartílago autólogo triturado ofrece una recuperación más llevadera en las primeras fases. En las lesiones de cartílago no hay que obtener cilindros de cartílago y hueso de una zona donante, como en la mosaicoplastia, y, en mi experiencia, el dolor inicial es menor.

En todos los casos pido una resonancia magnética de control a los seis meses y la valoro antes de autorizar correr, saltar y los cambios de dirección. La vuelta al trabajo depende del tipo de trabajo: en mi serie de trabajadores manuales fue, de media, a las 18 semanas.

Volver demasiado pronto suele empeorar los síntomas, y por eso, como en el resto de cirugías de rodilla, no doy el alta deportiva por calendario, sino cuando la resonancia, la fuerza y las pruebas funcionales lo permiten. Los plazos son orientativos, y el momento exacto depende también del tamaño y la localización de la lesión y del deporte que practique cada paciente.

Frequently Asked Questions

Es una técnica de regeneración del cartílago que utiliza el propio cartílago de la persona. Durante la cirugía, el cartílago que se retira de los bordes de la lesión se corta en fragmentos muy pequeños, se mezcla con PRP del propio paciente y se coloca sobre el defecto, donde un gel de fibrina lo mantiene en su sitio. Se realiza en una sola cirugía y es una opción para personas con lesiones focales de cartílago.

AutoCart es el nombre comercial de la técnica de cartílago autólogo triturado que utilizo en mi práctica. Lo uso desde 2022 en personas con lesiones de cartílago, sobre todo en la rodilla, y también en el tobillo, el hombro y el codo.

Es un trasplante de pequeños cilindros de cartílago y hueso sano del propio paciente, obtenidos de una zona de la rodilla que soporta poca carga, para rellenar un defecto del cartílago.

Es una lesión que, según la clasificación ICRS, afecta a más de la mitad del espesor del cartílago, sin llegar al hueso. Si da síntomas, puede necesitar cirugía.

Por sí solo, el cartílago tiene muy poca capacidad de regenerarse. Las técnicas de reparación, como el cartílago autólogo triturado o la mosaicoplastia, permiten rellenar un defecto con tejido de reparación o con cartílago sano del propio paciente.

En el cartílago autólogo triturado uso un gel de fibrina formado a partir del plasma del propio paciente para fijar los fragmentos de cartílago. Por sí solo, sin cartílago, ningún gel regenera un defecto completo.

Depende de la técnica, del tamaño de la lesión, de las lesiones asociadas y de la práctica deportiva de cada persona. En los deportes de bajo impacto, las personas pueden retomar la práctica deportiva a los 3 o 4 meses. En los deportes de impacto, que incluyen correr, saltar y los cambios de dirección, la vuelta a la práctica deportiva llega a partir de los 6 meses. A todas las personas les pido una resonancia de control a los 6 meses y la valoro antes de autorizar la vuelta a los deportes de impacto. En mi serie de trabajadores manuales, la vuelta al trabajo se produjo de media a las 18 semanas.

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Si tiene una lesión de cartílago en la rodilla o un dolor de rodilla que no mejora con el reposo, sobre todo si practica deporte o hace un trabajo con esfuerzo físico, y quiere saber si el cartílago autólogo triturado es una opción en su caso, puedo valorarlo en mi consulta de traumatología y medicina deportiva del Hospital Begoña de Gijón. Paso consulta los jueves por la tarde. La información de esta página es orientativa y la indicación definitiva requiere una valoración individual en consulta. Escríbame por WhatsApp y pida una cita conmigo.

Referencias

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